Qué categoría de monotributo me corresponde: cómo saberlo sin adivinar
Te diste de alta hace un tiempo, elegiste una categoría con la información que tenías ese día y desde entonces no la volviste a mirar. O estás por inscribirte y el formulario te pide elegir una letra sin explicarte de dónde sale. En los dos casos la pregunta es la misma: qué categoría de monotributo me corresponde.
La respuesta no se adivina ni se elige por conveniencia. Sale de una cuenta con reglas fijas, y esas reglas son lo único estable del régimen. Los montos de cada franja se actualizaron varias veces solo en 2026, así que cualquier tabla que encuentres hoy puede estar vieja en pocos meses. El mecanismo para ubicarte, en cambio, es siempre el mismo.
Estar en la categoría equivocada tiene consecuencias en las dos direcciones. Si estás por debajo, acumulás una diferencia que ARCA (antes AFIP) puede reclamar y podés terminar recategorizado de oficio. Si estás por encima, pagás todos los meses una cuota más alta que la que te corresponde.
Acá vas a encontrar qué se mira, en qué orden y cómo hacer la cuenta con tus propios datos.
Qué mira ARCA para ubicarte en una categoría
El monotributo tiene 11 categorías, de la A a la K. La letra que te toca no depende de tu profesión ni de tu antigüedad: depende de parámetros medibles.
Son cuatro:
- El ingreso bruto de los últimos doce meses.
- La superficie afectada a la actividad.
- La energía eléctrica consumida en ese período.
- Los alquileres devengados por el inmueble donde desarrollás la actividad.
La lógica es simple y conviene entenderla bien: se evalúan todos los parámetros que te apliquen y manda el más alto. No es un promedio ni una combinación. Si tu facturación te ubica en una categoría baja pero la superficie de tu local supera el límite de esa franja, quedás en la categoría superior.
En la práctica, para la mayoría de quienes prestan servicios sin local, el único parámetro que juega es el ingreso bruto.
El ingreso bruto de los últimos doce meses
Este es el parámetro que más errores genera, y casi siempre por dos motivos.
No es el año calendario. Se toman los últimos doce meses corridos hacia atrás desde el momento en que hacés la evaluación. Si estás mirando en julio, el período va de julio del año anterior a junio de este. No arranca en enero.
No es tu ganancia. El ingreso bruto es todo lo que facturaste, sin restar gastos, insumos, comisiones ni impuestos. Es la suma de tus comprobantes emitidos, no lo que te quedó en el bolsillo. Calcular sobre la ganancia es el error número uno y siempre deja al monotributista en una categoría más baja de la que le corresponde. Lo desarrollamos en detalle en qué es el ingreso bruto y cómo se calcula.
Si tenés más de una actividad, los ingresos se suman. No se evalúa cada actividad por separado: el monotributo mira al contribuyente, no a cada rubro.
Y si recién arrancás no tenés doce meses de historia. En ese caso la categoría inicial se estima proyectando lo que esperás facturar. Es una estimación de buena fe, y se corrige en la primera recategorización que te toque.
Los parámetros físicos: superficie, energía y alquileres
Estos tres entran en juego cuando tenés un espacio afectado a la actividad: un local, un taller, un consultorio, un depósito.
Superficie afectada. Son los metros cuadrados destinados a la actividad, no los del inmueble completo. Si usás una parte de un local más grande, se computa esa parte.
Energía eléctrica consumida. Se mide sobre el consumo de los últimos doce meses en el espacio afectado. Es el parámetro que suele empujar hacia arriba a actividades con equipamiento pesado.
Alquileres devengados. Es lo que corresponde pagar por el alquiler del inmueble en ese mismo período, se haya pagado o no.
Si trabajás desde tu casa y no tenés un espacio destinado a la actividad, en general el parámetro que define tu categoría es el ingreso bruto. Cuando aparece un local, los tres parámetros físicos entran en la evaluación y cualquiera de ellos puede ubicarte más arriba de lo que indicaría tu facturación.
Servicios o venta de cosas muebles: dos escalas distintas
Antes de mirar cuánto facturaste hay que definir qué hacés, porque el régimen distingue dos grandes grupos.
Prestación de servicios. Trabajo profesional, oficios, consultoría, desarrollo, diseño, docencia particular, servicios personales.
Venta de cosas muebles. Comercialización de productos, ya sea de reventa o de fabricación propia.
La diferencia no es decorativa. Cada grupo tiene su propia escala de impuesto integrado, y las condiciones para permanecer en las categorías más altas no son idénticas entre uno y otro. Por eso la primera pregunta no es cuánto facturás, sino qué actividad desarrollás. [VERIFICAR: hasta qué categoría puede llegar cada tipo de actividad según la normativa vigente]
Si hacés las dos cosas, el encuadre se define por la actividad principal y los ingresos se suman igual. Es uno de los casos donde más conviene una revisión profesional, porque una clasificación mal hecha arrastra el error durante todo el año.
Cómo saber qué categoría de monotributo te corresponde, paso a paso
La cuenta concreta, en orden:
- Definí tu actividad. Servicios o venta de cosas muebles. Si tenés varias, identificá la principal.
- Sumá tus ingresos brutos de los últimos doce meses. Todos los comprobantes emitidos, sin descontar nada, incluidas las operaciones con el exterior convertidas a pesos. Restá únicamente las notas de crédito que hayas emitido.
- Si tenés local, relevá los tres parámetros físicos. Metros cuadrados afectados, consumo eléctrico de esos doce meses y alquileres devengados en el mismo período.
- Buscá la tabla vigente de ARCA y ubicá en qué franja cae cada parámetro.
- Quedate con la categoría más alta de todas las que arrojó el paso anterior.
Ese resultado es tu categoría. Si coincide con la que tenés declarada, no hay nada que corregir. Si no coincide, corresponde ajustarla en la próxima recategorización.
Qué pasa si estás en la categoría equivocada
Depende de hacia qué lado.
Si estás por debajo, la diferencia entre lo que pagaste y lo que correspondía queda como deuda. ARCA puede recategorizarte de oficio, y esa recategorización viene con la deuda calculada. En los casos en que la facturación supera el tope de la categoría más alta, lo que corresponde ya no es cambiar de letra sino salir del régimen: eso es la exclusión del monotributo.
Si estás por encima, no hay infracción, pero estás pagando de más todos los meses. Se corrige bajando de categoría en la recategorización correspondiente, con la misma cuenta de los doce meses.
El momento para ajustar cualquiera de las dos situaciones es la recategorización semestral, que se hace en febrero y agosto hasta el día 5. El procedimiento completo está en recategorización paso a paso.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas categorías tiene el monotributo?
Once, identificadas con letras de la A a la K. La A corresponde a los niveles de facturación más bajos y la K a los más altos. Cada categoría tiene su propio límite de ingresos brutos anuales y su propio valor de cuota mensual, y esos valores se actualizan periódicamente. La letra que te corresponde surge de evaluar tus parámetros contra la tabla vigente al momento de hacer la cuenta.
Trabajo desde mi casa, ¿tengo que declarar la superficie?
Los parámetros de superficie, energía eléctrica y alquileres se aplican cuando hay un espacio afectado a la actividad. Si prestás servicios desde tu vivienda, sin un local ni un ambiente destinado al negocio, en general el parámetro que define tu categoría es el ingreso bruto de los últimos doce meses. Si tenés un consultorio, un taller o un local, los tres parámetros físicos entran en la evaluación.
¿Qué categoría me toca si recién me doy de alta?
Cuando no tenés doce meses de facturación previa no hay historial para medir, así que la categoría inicial se define estimando los ingresos que proyectás para el primer año. Si además tenés local, se consideran la superficie afectada y el alquiler pactado. Esa estimación no es definitiva: se ajusta en la primera recategorización que te corresponda, ya con datos reales de facturación.
Qué hacer ahora
Hacé la cuenta con tus números antes de la próxima recategorización. Sumá lo facturado en los últimos doce meses corridos, sin descontar nada, y si tenés local relevá los tres parámetros físicos. Después buscá la tabla vigente y quedate con la categoría más alta que arroje cualquiera de esos valores.
Si el resultado no coincide con lo que tenés declarado, o si tu caso tiene aristas (dos actividades, un local compartido, ingresos del exterior, un cambio fuerte de facturación a mitad de año), conviene revisarlo antes de tocar nada en el portal. En Alta Monotributo calculamos la categoría que te corresponde y gestionamos el cambio online, con comprobante en menos de 24 horas hábiles. Escribinos con tus datos y lo vemos.